Por un viejo camino de extensas viñas
voy paseando.
Los sigilosos racimos que me vigilan
están madurando.

 

Las verdes hojas el sol acaricia…
De sus mejores galas se viste el campo. 

 

 

viñaotoñoLa viña es el inicio de todo. Sin una materia prima de gran calidad es imposible hacer un buen vino. Por eso, es ahí donde nos esforzamos lo máximo posible para obtener una uva sana y madura para que luego se interprete en un gran vino.

Intentamos hacer una viticultura respetuosa con el entorno y medio rural que nos rodea, utilizando cada vez más, técnicas naturales.

Actualmente contamos con 16 hectáreas de viñedo de las variedades Garnacha, Tempranillo, Mazuelo y Graciano en las variedades tintas, y Viura, Malvasía y Calagraño en las blancas.

Es un viñedo en altura, que en algunos casos llega a 850 metros y con edades que van desde los 25 años a viñas de más de 100 años, conducido tanto en espaldera con alambres como también en otros casos en forma de vaso típico riojano.Los suelos de la viña son de base caliza con limos e incursiones arcillosas y arenosas en función de las diferentes zonas en las que se encuentra la viña.

En estos últimos años, estamos trabajando la Garnacha con muy buenos resultados, ya que recoge muy bien la esencia de esta tierra.

En las elaboraciones intentamos intervenir lo menos posible para que nuestros vinos expresen fielmente el “terroir” de donde proceden y ofrezcan pleno disfrute a las personas que los degusten. Es decir, tratamos de “embotellar” el paisaje haciendo vinos de pueblo.

Son los vinos, y no los organismos reguladores, los que nos deben ir indicando los tiempos óptimos de los envejecimientos en las barricas. Por eso, cada año intentamos interpretar lo que la naturaleza nos dice y los tiempos de barrica variarán en función de las particularidades de cada cosecha. De ahí que nuestros vinos no lleven el etiquetado clásico de “Crianza”, “Reserva” o “Gran Reserva”, porque no refleja la realidad, y optamos por que sean “Genéricos” para otorgar a cada añada, la barrica y botella específicas que necesiten.

Cada año es diferente en cuanto a climatología, condiciones de maduración de las uvas, parámetros analíticos de las mismas, etc, y es por ello que cada interpretación debe ser acorde a dichas particularidades. El vino no es como la coca-cola donde existe una receta que inspira todo un proceso.

En definitiva, intentamos escuchar lo que la uva nos dice, y luego lo interpretamos en cada copa de vino.