Vino y salud

Fue en la década de los 90, más concretamente, en 1991, cuando Curt Ellison y Serge Renaud, dos doctores norteamericanos, dieron a conocer que la menor mortalidad cardiovascular de los franceses, pese a tener el mismo colesterol en la sangre que el resto de personas, era debida al consumo diario de 300 a 400 ml. de vino.

Concretamente, se observó que la mortalidad cardiovascular de los franceses era un tercio de la de los norteamericanos.

Posteriormente, en simposios realizados en el mundo sobre este tema, se ha llegado a una serie de conclusiones:

  •  El modelo de consumo más saludable es el regular y aconsejablemente diario de 1 o 2 copas de vino, especialmente durante las comidas, ya que es un momento en el que no se requiere una posterior alerta máxima de los sentidos. La regularidad y moderación en el consumo se aprende en familia, y es aconsejable una educación de estos hábitos a los niños y jóvenes para que durante las comidas, junto a sus padres, adquieran este hábito, y no en otros entornos que podrían ser más peligrosos para el consumo de bebidas alcohólicas.
  •  Se ha comprobado científicamente las cualidades del vino sobre otras bebidas alcohólicas, tanto por su ingesta durante las comidas, como por los flavonoides que contiene, especialmente el vino tinto.
  •  Evidentemente no deben consumir bebidas alcohólicas las mujeres embarazadas, alcohólicos, personas con daño hepático, y personas en tratamiento médico que estén recibiendo fármacos., salvo autorización expresa del médico.
La oxidación en el organismo : el estrés oxidativo

El organismo humano tiene unas moléculas llamadas radicales libres que se producen durante la respiración y que tienen un electrón impar, lo cual les hace inestables y reactivas. Para lograr éstas la estabilidad y tener electrones pares, quitan electrones a la macromoléculas biológicas provocando su oxidación, y constituyendo así una cadena dañina que acaba en enfermedades como el cáncer, la ateroesclerosis coronaria y cerebral, el parkinson, la diabetes, el alzheimer , cataratas, inflamaciones crónicas, o procesos como el envejecimiento, todas ellas debidas al desequilibrio entre oxidantes y antioxidantes a favor de los primeros (estrés oxidativo).

Ante esto, el organismo impide la oxidación a través de sistemas antioxidantes, tanto enzimáticos (internos),como no enzimáticos (provenientes de la dieta). Se trata de moléculas de bajo peso que entregan sus electrones a los radicales libres poniendo fin a la cadena de oxidación. Ejemplo de estas moléculas antioxidantes son la Vitamina E (aceites vegetales, nueces, cereales, o vegetales grasos como el choclo, la maravilla, el maní, o las aceitunas), la Vitamina C (naranja, limón, kiwi, bróloli, pimiento, repollo…), y losPolifenones (manzanas, cebollas, té y vino).

De esta forma, el consumo de alimentos como frutas, verduras, té o vino, protege al organismo de enfermedades provocadas por el daño oxidativo en las células.

Y el vino, concretamente, posee polifenoles, que son unos compuestos con un potente poder antioxidante, (siendo mejores antioxidantes incluso que las vitaminas E Y C según los estudios realizados), ya que como se ha visto donan electrones (o hidrógeno) a los radicales libres para neutralizarlos, interrumpiendo así la cadena de oxidación de las macromoléculas biológicas.

Los polifenoles presentes en el vino son: ácidos fenólicos, ácidos cinánimos, derivados de la tirosina, estilbenos, flavonoides y taninos condensados.

Los Taninos son sustancias naturales de las frutas y maderas. Los que se encuentran en el vino provienen de la vid y de la madera de crianza y están presentes tanto en la uva blanca como en la tinta ,y se localizan en sus pieles u hollejos, en sus pepitas y en la madera de sus racimos. Los taninos puede estar formados por una sola molecula Catequina, por dos Procianidina o por muchas, estos son los taninos condensados ó Flavonoides que se encuentran en gran cantidad en la uva y en otras muchas frutas y son muy buenos para nuestro organismo, siendo una ración de vino equivalente a una copiosa de fruta.

La concentración de los polifenoles en el vino depende de factores múltiples como el tipo de vino, la variedad de la vid, el clima, el terreno, la cosecha temprana o tardía, los procedimientos del prensado de la uva, el tiempo de fermentación, etc, pero siempre esta cantidad es mayor en el vino tinto que en el blanco, pudiendo llegar a ser hasta doscientas o trescientas veces mas alta. Por esta razón el vino tinto es doblemente beneficioso en comparación con el blanco.

Los países en los que se encuentra más concentración de flavonoles ( un tipo de polifenol) en el vino, son España y Chile.

Otros componentes del vino

El Alcohol Etílico, etanol o alcohol del vino, también es otra sustancia beneficiosa para nuestro metabolismo tanto por su propiedad de vasodilatador, como por su valor energético, siendo mayor cuanto más elevado sea el grado alcohólico. Si injerimos 100 ml de vino, estamos adquiriendo el 3% del valor energético diario que necesitamos.

El Resveratrol es otro de los componentes beneficiosos que tiene el vino y en este caso no por ser antioxidante sino por su poder anticancerigeno; tambien como los anteriores, es una sustancia de la naturaleza que se encuentra en 72 plantas, pero donde está mas extendida es en la piel de las uvas. Sin embargo, su poder anticancerígeno no se manifiesta hasta que no ha fermentado.

Conclusiones

El consumo moderado y habitual de vino no solo disminuye las enfermedades cardiovasculares (primera causa de mortandad en el mundo occidental) y otras relacionadas con estrés oxidativo según se ha visto, en un 40% sino que además aumenta la esperanza de vida en un 50%.

Como resumen puede decirse que el vino, en cantidades moderadas (40 a 50 cl.) y constantes, beneficia al organismo :

  •  disminuyendo el riesgo de infarto, arterioesclerosis y formación de trombos.
  •  reduciendo los cánceres de colon, próstata, etc. gracias al resveratrol que se encuentra en la uva
  •  mejorando la tolerancia a la glucosa en los diabéticos
  •  favoreciendo la digestión de las comidas debido a su pH que es muy parecido al jugo gástrico
  •  comportándose como un antiséptico y desinfectante en heridas
  •  reduciendo el riesgo de caries dentales
  •  disminuyendo el estrés y mejorando el estado de ánimo

Sin embargo, los datos estadísticos revelan que no se consume todo el vino que se debiera, y sólo es medianamente alto en las personas mayores, aumentando con la edad, de forma que entre los 14 a 18 años, la ingesta de vino es solo del 5%, correspondiendo el resto a la cerveza y otras bebidas alcohólicas.

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